CONSEJOS PARA PREVENIR Y ATENDER LAS PEQUEÑAS LESIONES

La práctica deportiva y de la actividad física en ocasiones viene acompañada de lesiones o accidentes que en muchos casos pueden ser evitables o incluso, con unos pequeños consejos, minimizados. A ellos se refirió la colegiada Lucía Sagarra en la colaboración semanal del COLEFA en el programa “Escúchate”, de Aragón Radio, el martes 28 de marzo.

-Colaboración de Lucía Sagarra (col. 58.533) en Aragón Radio (28-3-17)-

Sagarra es Licenciada en Actividad Física y Deporte, Graduada en Enfermería y actualmente ejerce como docente en la Universidad San Jorge, desde donde realiza sus investigaciones.

“Antes de comenzar a practicar cualquier actividad física habría que tener una recomendación general: Es muy aconsejable realizar un reconocimiento médico que nos diga que podemos someter a nuestro cuerpo a determinados esfuerzos; igualmente la realización de una prueba de esfuerzo llevada a cabo bajo supervisión, nos va a permitir detectar posibles anomalías cardíacas y determinar nuestros límites fisiológicos”

Lucía Sagarra recordó que se estima que el 75% de las personas que practican deporte lo hacen sin federar, por lo que no se tiene constancia de que se sometan a este tipo de pruebas o controles.

Al mismo tiempo, otra de las cuestiones en las que hizo hincapié fue en la necesidad de que los centros deportivos, gimnasios u otros lugares donde se realizan estas actividades dispongan de algún tipo de documento para que la persona que decide iniciarse en la práctica asegure que no tiene ningún antecedente o enfermedad que le impida someter al cuerpo a un esfuerzo.

Por último Sagarra remarco que es necesario un buen asesoramiento por un profesional debidamente titulado, “ya que así nos van a indicar cuál es la actividad que mejor nos va a venir”.

En relación a práctica deportiva

Entre los muchos consejos o precauciones que ayudan a prevenir los accidentes o lesiones se encuentran algunas cuestiones como “escuchar al cuerpo, tenemos que conocer nuestras limitaciones”. También es importante “aplicar criterios de entrenamiento, evitar las fluctuaciones excesivas, en los que nos encontramos con momentos de gran intensidad o motivación (después de Navidad, antes del verano…) y otros en los que no hacemos nada”. Eso sin olvidar aspectos tan básicos como el calentamiento o la correcta hidratación, “es recomendable ingerir unos 250 mililitros de agua antes de comenzar el ejercicio, durante el ejercicio también la misma cantidad, con periodos de 30 minutos, no hay que esperar a la aparición de la sed. Una vez concluida la actividad, un litro de agua por cada kilo perdido”.

 

Consejos para los accidentes leves

 

Los tipos de accidentes que se pueden producir realizando una actividad deportiva son tres: leves, graves y muy graves. Dejando al margen a los muy graves, Lucía Sagarra dio a conocer algunas nociones para enfrentarse a los accidentes de carácter leve:

 

Lesiones tipo traumáticas (esguinces, traumatismos, luxaciones, etc.): En el caso de los esguinces, estos producen dolor e inflamación, pero no se pierde la movilidad de la articulación, se va a tener una movilidad conservada, se va a poder mover ligeramente. Es necesario abandonar la práctica, aplicar hielo local, de unos 15 a 20 minutos, con algún tipo de paño, y un vendaje (siempre que este se haga correctamente). Inmovilizar mínimamente la articulación y elevar el miembro afectado para ser trasladado a un centro hospitalario.

En el caso de una luxación (salida del hueso de la cavidad de la articulación). Nunca reducir o intentar colocar el hueso en su sitio, podría producirse una lesión importante. Aplicación de hielo local en la zona afectada. Si la persona afectada manifiesta entumecimiento el hueso podría estar comprimiendo algún nervio y entorpeciendo su irrigación sanguínea. En ese caso no se debería inmovilizar.

 

Roturas fibrilares. Se produce un dolor característico, muy local, como si se tratara de una pedrada. Aconsejable reposo y hielo. Vendaje compresivo. Nunca aplicar un masaje o calor, lo que podría provocar una lesión aún más importante.

 

Traumatismos en la cabeza. Cerciorarse de que la persona que lo ha sufrido responde a preguntas con coherencia, si es capaz de mover mínimamente las articulaciones. Muy importante trasladar al accidentado a un centro hospitalizado. En el caso de que tenga casco (como puede ser en deportes como el ciclismo o el motociclismo), este no se debe retirar ni manipular de ningún modo.

 

Hemorragia de nariz. Sentarse, hacer una compresión, un taponamiento local durante 10/15 minutos. Si el sangrando continúa se debe colocar una gasa impregnada en agua oxigenada para cortar la hemorragia. Si son sangrados cutáneos estos se deben lavar con agua y jabón, desinfectarlos correctamente.

 

Rozaduras. Sobre estas lesiones a día de hoy existe controversia científica sobre cómo deben ser atentidas. Se aconseja retirar la piel y curar la herida si es frágil o el contenido sucio. En ampollas muy tensas, con líquido, sería aconsejable pincharla, con higiene y dejar que salga el líquido, pero sin levantar la piel.

 

Quemaduras de sol. Son necesario prevenirlas con protección solar, gafas de sol (diferentes dependiendo de la actividad a realizar) y gorras. La práctica deportiva en días calurosos debe evitar las horas de máxima insolación. Resulta necesario distinguir entre lipotimia y golpe de calor. Si se produce una lipotimia es necesario abandonar la actividad, colocarse a la sombra en posición semisentada, para evitar que la cabeza no reciba tanta irrigación.

En cuanto al golpe de calor, este no va acompañado de sudoración, pero sí de temperaturas muy altas, que pueden llegar hasta a los 40º y pueden provocar convulsiones. Aunque la forma de proceder es muy parecida, es recomendable desplazar a la persona accidentada a un centro médico cuanto antes.

 

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