LA ACTIVIDAD FÍSICA, APTA Y BENEFICIOSA PARA TODAS LAS EDADES

No existe límite de edad para la práctica de ejercicio físico. “Si bien es cierto que en nuestra sociedad, conforme vamos envejeciendo, van aumentando las tasas de sedentarismo, tenemos que tener en cuenta que los beneficios de la actividad física van a ser todavía más importantes para las personas mayores”. Así de tajante se mostró Alba Gómez, en su intervención de este martes, 28 de febrero, en el programa Escúchate, de Aragón Radio.

-Colaboración de Alba Gómez (col. 55.290) en Aragón Radio (28-2-17)-

 

Alba Gómez, miembro de la Junta de Gobierno del COLEFA y de su Comité de Expertos, recordó que uno de los beneficios que se pueden extraer de la actividad física es que “aquellas personas que la practican habitualmente viven más años”. No en vano el ejercicio físico es capaz de “prevenir y retrasar muchas de las enfermedades no transmisibles que sufrimos en nuestra sociedad. Se ha demostrado que las personas mayores más activas son capaces de reducir el riesgo de hasta trece tipos diferentes de cáncer. Otras enfermedades que también se puede contribuir a disminuir son la hipertensión, la diabetes o el colesterol”.

Por otro lado, el ejercicio también resulta muy positivo como tratamiento y regulador de determinados procesos fisiológicos. Como por ejemplo para terminar “disminuyendo la tensión arterial, en aquellas personas que padecen hipertensión, regulando el proceso de la glucemia en quien padece diabetes e incluso disminuyendo el colesterol malo (LDL), que se acaba acumulando en las arterias de estas personas que tienen unas tasas elevadas”.

Por si esto fuera poco, una persona que practica actividad física habitualmente tiene menos posibilidades de desarrollar algún tipo de dependencia en el futuro, lo cual redunda en su calidad de vida futura.

Entre los beneficios psicológicos, estos también son muy evidentes. “El ejercicio afecta a muchas facetas desde el punto de vista mental o psicológico. Hay un estudio que relaciona el riesgo de que una persona padezca alzheimer con la distancia que camina al día. Los resultados son muy reveladores, puesto que las personas que caminaban menos de 400 metros al día acababan doblando el riesgo de tener alzheimer respecto a los que caminaban más de tres kilómetros”. Asimismo, la actividad física también aumenta las conexiones neuronales. “Por ello, las personas mayores más activas acaban teniendo más facilidad para aprender cosas nuevas, para razonar o para memorizar aspectos de su vida cotidiana”.

El Grupo de Investigación GENUD de la Universidad de Zaragoza, en el que participa la propia Alba Gómez, ha concluido en sus investigaciones que aquellas personas que caminan más de una hora diaria disminuyen el riesgo de padecer ansiedad o depresión.

En relación a los ejercicios más recomendados hay que partir de que “cualquier actividad física es mejor que nada. Centrándonos más en las personas mayores parece que lo más aconsejable es un entrenamiento multicomponente en el que se combine ejercicio aeróbico, fuerza y flexibilidad”.

Todos estos beneficios han convertido al ejercicio prácticamente en una polipíldora muy efectiva para tratar muchas enfermedades. “A día de hoy no hay ningún fármaco capaz de tratar tantas patologías con tan pocos efectos adversos”. Por eso, en otras comunidades autónomas, como Extremadura, ya existe la “receta del ejercicio, que consiste en que a las personas de más de 65 años los médicos de atención primaria les pueden recetar ejercicio físico, para lo que se les deriva a una unidad donde un Licenciado o Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte le planifica un programa específico de entrenamiento”.

 

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