CÓMO DISFRUTAR DEL ESQUÍ CON SEGURIDAD: ALIMENTACIÓN, CALENTAMIENTO Y PREVENCIÓN DE LESIONES

Una buena jornada de nieve comienza incluso antes de que nos calcemos los esquís y comencemos los primeros descensos. El colegiado Fran Mata repasó en el programa “Escúchate”, de Aragón Radio, el último martes, algunos aspectos que nos pueden ayudar a disfrutar mejor de un deporte muy exigente y, de paso, minimizar los riesgos de las lesiones.

-Colaboración de Fran Mata (colegiado número 55.523) en Aragón Radio (7-2-2017)-

Como en cualquier otra actividad física, resulta importante cuidar la alimentación (tanto antes como después de la práctica). El desayuno, por ejemplo, es algo esencial. “Siempre tenemos que evitar realizar cualquier actividad física en ayunas, ya que durante la noche, después de tantas horas sin alimentarnos nuestros depósitos de glucógeno, que son nuestra principal fuente de energía, se han vaciado un poco y tenemos que reponerlos”.

 

Antes de disfrutar de una jornada de esquí, es recomendable desayunar alimentos que nos proporcionen hidratos de carbono “como cereales, pasta, arroz, patatas o galletas que nos permitan obtener unos buenos niveles de glucosa. Otros que nos aporten proteínas “como leche, yogurt, queso, fiambres, jamón serrano…”. Así como ingerir fruta o zumos “que nos suministren vitaminas y minerales”. Lo ideal sería desayunar una o dos horas antes de esquiar, para permitirle al cuerpo hacer la digestión.

 

Otro consejo a tener en cuenta es ingerir alimentos que nos puedan proporcionar energía durante la práctica deportiva, como puede ser un plátano, frutos secos o incluso barritas energéticas. Estas recomendaciones se deben acompañar de una adecuada hidratación “con el frío no nos solemos hidratar correctamente, a diferencia de cuando hacemos ejercicio a temperaturas altas, que nuestro cuerpo enseguida nos pide agua, cuando lo hacemos a temperaturas bajas el cuerpo no nos da esa sensación de sed, y se siguen produciendo grandes pérdidas de líquido, que tenemos que reponer e ir bebiendo cada 30 minutos un poco de agua, algún zumo, alguna bebida isotónica, que nos permita reponer electrolitos”.

 

Calentamiento

 

Algo esencial antes de hacer cualquier deporte y que suele ser poco habitual entre los amantes del esquí es el calentamiento. Una parte muy importante, “ya que hay que preparar el organismo para esa actividad que vamos a hacer posteriormente”. Más si cabe cuando las temperaturas son bajas, como es el caso en la práctica del esquí, “ya que los factores de riesgo se multiplican, principalmente por tres motivos: Porque empezamos a esquiar por la mañana, que muchas veces venimos poco activados; porque se realiza a bajas temperaturas y el frío hace que nuestros músculos y articulaciones se encuentren entumecidos; y porque el esquí es un deporte que puede requerir de esfuerzos muy exigentes desde el primer momento”.

 

Lo ideal sería destinar unos diez minutos antes de la primera bajada a calentar. “Antes de colocarnos los esquís, haríamos una primera fase de movilidad articular, sobre todo de las articulaciones más implicadas: Rodillas, balanceos de piernas a nivel de cadera apoyándonos en los bastones, tanto hacia delante y hacia detrás, como de manera lateral”. Los miembros superiores también resultan importantes, “sobre todo para los practicantes del snowboard, puesto que son sus parachoques. Si nos caemos y no hemos calentado previamente esas zonas podemos tener fracturas en la muñeca, en algún hombro…”.

 

El siguiente paso se destinaría a la activación muscular, trabajando los grupos musculares más implicados: Cuádriceps, glúteos o isquiotibiales. Para terminar, con los esquís puestos, realizando una primera bajada suave que nos permita coger sensaciones y comprobar el estado de la nieve.

 

Tanto las primeras bajadas como las últimas suelen ser los momentos más propicios para que se produzcan las lesiones. “Hay que tener en cuenta que al final estamos un poco más cansados y no reaccionamos igual que al principio de la jornada. Hay veces que no conviene apurar las últimas bajadas, ya que la fatiga disminuye nuestra atención, coordinación y nuestra toma de decisiones no es tan buena. Entonces podemos cometer algún error, alguna caída y se suelen dar bastantes lesiones en ese momento”. Por ello, no está de más tener presente que “una retirada a tiempo es una victoria”. Es decir, terminar la práctica cuando sintamos que nos encontramos cansados.

 

Otros elementos que no debemos descuidar son el material: “El estado de nuestros esquís y nuestras fijaciones son lo primero que tenemos que revisar” y los riesgos a los que nos podemos exponer si, por ejemplo, decidimos esquiar fuera de pista. “Algo que resulta mucho más exigente que esquiar dentro de la pista, tanto física como técnicamente y donde podemos encontrar obstáculos bajo la nieve o incluso aludes”. La estación de esquí es un lugar “seguro y acondicionado pero sólo que salgamos un metro fuera de ella nos encontramos en alta montaña, con los riesgos que eso conlleva”.

 

Porque el objetivo no deja de ser que disfrutemos de nuestro deporte favorito de la mejor de las formas posibles, evitando, de paso, los posibles riesgos a los que nos podemos enfrentar.

 

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